Y después de Río Abierto, ¿qué?

Esta fue la pregunta que me hacía en mayo del año pasado antes de terminar la formación de Río Abierto.

Y la respuesta me llegó a través de una amiga que me dio una recomendación que os contaré en un momentito…

Por entonces, tenía la inquietud de que iba a terminar la formación y se iba a quedar ahí, sin darle cabida en mi vida, como me había ocurrido con otras formaciones que había realizado anteriormente.

Pero en esta ocasión algo había cambiado, y quise seguir la inercia del fin de curso y hacerle caso a la recomendación de mi amiga.

Esta me habló de que su madre acudía a realizar actividades en la Cruz Roja, facilitadas por voluntari@s, y que podría ser una oportunidad de seguir realizando sesiones de Movimiento Vital Expresivo (en adelante, MVE), más allá de las prácticas de la formación.

Me armé de valor y allí fui a exponer mi propuesta de hacer MVE como voluntario en la Cruz Roja para empezar en septiembre. Me sorprendió la grata acogida, y me hablaron de talleres que hacen en verano por si quería empezar ya. Mi respuesta fue «siii», del tirón. Y así empezó todo…

Comenzó mi andadura y allí iba a las sesiones con muchos miedos y juicios que, con el paso del tiempo, se fueron aflojando. Y en octubre mi compi Julián me propuso hacer las sesiones conmigo para hacer las prácticas de la formación. Me queda para el recuerdo nuestra primera sesión juntos, un plus de energía para el grupo y un sostén para mí, aparte de muchas cosas más y del aprendizaje que estoy teniendo con él.

Este trabajo me dio mucha confianza, y en febrero pude crear un grupo semanal de MVE en una sala de Yoga. Este trabajo fue remunerado y volvieron a aparecer miedos y juicios, que igualmente fueron perdiendo fuerza con el tiempo.

Ya en abril nos propusieron dar una sesión en la Feria del Mayor Activo en Jerez, y allá fuimos Julián, su pareja y yo. Fue un «pelotazo», como se suele decir por aquí. Nuestra actividad fue la que más repercusión tuvo y en la que participaron más personas, y de aquí nos salieron un par de propuestas para realizar sesiones de MVE en once localidades de la provincia de Cádiz, todas ellas remuneradas económicamente. Una experiencia inolvidable y gratificante en todos los aspectos.

Y, mientras escribo estas líneas, estoy organizando una sesión vivencial para promocionar el grupo semanal que comienza a mitad de septiembre, en el cual repiten las personas del curso pasado y se incorporan un par de personas nuevas, con la confianza de que más personas se irán uniendo al grupo.

Siento que el MVE es necesario para paliar el estilo de vida que se está llevando hoy en día, y esta es mi intención, hacer más llevadero el día a día de las personas que lo hacen e incentivar a que lo hagan muchas más.

Por último, recalcar el aprendizaje que he tenido facilitando estas sesiones y recordando siempre a mis terapeutas Charo e Inma, que siempre nos decían que estábamos suficientemente preparad@s para esta actividad. También el cambio que voy percibiendo en las personas que lo practican y el agradecimiento y nutrición que me llevo al finalizar cada sesión.

Con cariño y mucho agradecimiento a la Vida por llevarme a este lindo camino que es Río Abierto.

Jesús Antón Santorum
Formado en Cph – Río Abierto Jerez
@jesusanton33