Vivencias en primera persona de una de nuestras observadoras
Formar parte de Río Abierto es un camino que no termina al finalizar las clases; continúa transformándose. Una de las maneras de seguir profundizando en el proceso personal y profesional es a través de la mirada de la observación. Las y los observadores desempeñan un papel esencial para el trabajo.
A continuación, compartimos las vivencias en primera persona de una de nuestras observadoras, un relato lleno de sensibilidad sobre lo que significa acompañar desde ese lugar.
A propósito de una observación:
Hace unos días presencié una situación entre dos personas en el rol de observadora dentro de la formación de Rio Abierto.
Durante un masaje una persona se emocionó y tuvo un llanto/grito muy profundo, como si saliera de las entrañas. A la vez, otra persona, que estaba recibiendo un masaje dentro de la misma sala, al escucharlo experimentó malestar, enfado y dolor en la zona abdominal y lumbar.
Al día siguiente al hablar sobre este acontecimiento, se habló de lo mucho que estaba sufriendo la persona que lloró y gritó. En ese momento pensé, ¿sufrimiento? Y me vinieron las palabras de Marga, mi primera terapeuta: “dolor es la expresión directa de la herida y sufrimiento es lo que ocurre dentro de ti cuando te resistes a sentir el dolor”.
Entonces, ¿cuál de las dos contactó realmente con el sufrimiento? La primera, la que lloró, tenía una expresión tranquila en su rostro, y la segunda parecía incómoda, con dolor en diferentes zonas de su cuerpo, concretamente en el abdomen y en la zona lumbar.
Me pregunto: ¿Qué función tenía el enfado y el dolor físico?, ¿qué parte de la persona estaban queriendo proteger?
Lo que estoy aprendiendo es que el permitirme sentir y expresar el dolor de la herida trae liberación, va vaciando la herida de carga y de peso. Y parte de la energía que trabajaba para contener ese dolor se libera aumentando la vitalidad dentro de nosotros. Mientras que cuando nos resistimos a sentir el dolor, aumenta el malestar a todos los niveles. Pero ¿realmente nos resistimos conscientemente al dolor o es que acuden diferentes mecanismos de defensa desde el inconsciente para cuidarnos y protegernos del dolor que hay dentro de nosotros?
Estas dos personas me mostraron dos aspectos internos que habitan en mí y me ha ayudado a acercarme más a mis partes y a preguntarme cómo me relaciono con ellas. Por un lado, la parte que permite liberar el dolor y por otra, la parte que me quiere proteger de él. Siento una invitación a seguir explorando las diferentes maneras con las que me protejo del dolor y los aspectos o condiciones que favorecen su expresión.
Agradezco poder ser testigo del proceso de estas personas en formación porque me permiten ver con más claridad en el exterior diferentes partes que habitan en mi interior.
Observadora de la formación Río Abierto
