La música y el movimiento expresivo en la vida de la personas con dis-capacidad

Volver al lugar donde he trabajado durante veinte años, en el Centro Ocupacional y de Día para personas con discapacidad, fue para mí un paso profundo e importante. Después de un periodo de baja, de cuidarme y nutrirme y que coincidió en el tercer curso de la formación de Río Abierto, pude regresar con una mirada renovada. Todas estas herramientas me dieron un ancla y un punto de seguridad para retomar las clases desde otro lugar interno.
Las prácticas realizadas con este grupo de personas tan especiales, no por su condición, sino por su esencia y naturaleza amorosa, me permitieron reencontrarme con el trabajo desde una mirada más auténtica, sensible y consciente.
Este proyecto, Diversidad, Música y Movimiento, es la continuidad del Espacio Terapéutico Inclusivo desarrollado en 2023 por mi compañera y amiga Teresa Mejías (psicoterapeuta gestalt y psicocorporal del Sistema Río Abierto). Ella fue quien me animó a iniciar esta formación que, tal como me dijo, transformaría profundamente mi vida, así como una valiosa y rica herramienta para llevarlo al trabajo con l@s demás. El proyecto previo propició avances importantes para el grupo, en un contexto postpandémico, ofreciendo un espacio donde expresarse, moverse, comunicarse y reencontrarse con uno/a mismo/a y con el grupo a través del movimiento, la emoción y la creatividad.
Este nuevo ciclo continúa con esa esencia, integrando la metodología del Movimiento Vital Expresivo dentro del programa de Expresión Musical y Corporal que se venía desarrollando en el centro desde hace años. La música, la creatividad, el movimiento, la voz y el sonido siguen siendo la base que sostiene y envuelve el trabajo, mejorando la calidad de vida del grupo.
A medida que el proyecto fue tomando forma y encontré más seguridad interna para compartirlo, tanto la responsable del centro como la Concejala de Bienestar Social pudieron conocer la metodología que estaba aplicando, recibiéndolo con apertura y compartiendo que todo aquello que favorece al bienestar y la calidad de vida de los usuarios y las usuarias era bienvenido.
El grupo

Comencé las sesiones a finales de septiembre de 2024 con un grupo heterogéneo de 15 personas adultas con discapacidad intelectual, salud mental y otros diagnósticos clínicos asociados: síndromes neurodegenerativos, trastornos del espectro autista, ceguera, personas con movilidad reducida, entre otros.
Al regresar, observé un evidente deterioro cognitivo, físico y emocional asociado al envejecimiento prematuro propio en las edades avanzadas. Sin embargo, si hay algo que permanece intacto en ellos y ellas, es el amor por la música. Cantar, bailar, escuchar sus canciones favoritas… Ese momento les mueve el alma: una sonrisa, unos brazos que se alzan, una mirada que se ilumina, un cuerpo que vibra desde el lugar en el que están, ya sea sentad@s o con el impulso de levantarse para bailar.
La música sigue siendo la puerta de entrada a su mundo emocional.
Cada sesión se convierte en una válvula de expresión donde emergen tristezas, alegrías, enfados, preocupaciones… Todo tiene lugar desde la naturalidad con la que ellos y ellas viven y muestran sus emociones.
Trabajar con sus ritmos internos, respetando su velocidad y sus formas, es parte esencial del proceso. La perfección queda en un segundo plano: lo importante es la autenticidad, el permiso de ser, la resonancia grupal y el acompañamiento respetuoso.
Adaptación y trabajo por grupos
Para facilitar la atención, comencé con pequeños grupos y, poco a poco, evolucionamos hacia dos grandes grupos:
1) Módulo Centro de Día
2) Módulo Centro Ocupacional

La comunicación se adapta a sus capacidades: frases cortas y claras, apoyos visuales, objetos reales, modelado corporal y resonancia grupal. La conexión profunda con cada un@, unida a la metodología de Río Abierto, ha permitido sostener un trabajo más fluido y armónico.
La movilidad también se adapta a su necesidad del momento presente, a ratos sentad@s y en otros momentos en movimiento, de pie e incluso desde su propia silla.
Conectar desde el cuerpo, la presencia, la escucha y observación ha sido la clave para armonizar el trabajo con el grupo.
El espacio que sostiene
Contar con un espacio accesible, luminoso y ventilado, y con materiales sensoriales (puffs, pelotas, instrumentos, colchonetas, pinturas), favorece que cada persona pueda explorar, sentir y vincularse desde la creatividad.

Objetivos que iban naciendo de lo vivido
· Conectar con diferentes estilos musicales y vibracionales.
· Identificar y expresar parámetros musicales básicos (ritmo, volumen, tono, silencio…)
· Dramatizar y moverse a través de metáforas, cuentos sonoros y elementos simbólicos.
· Participar en juegos expresivos, instrumentales y corporales.
· Dar espacio a las emociones presentes en cada sesión.
· Trabajar la conciencia corporal individual y grupal.
· Potenciar la creatividad mediante recursos diversos.
· Integrar las fases de nutrición, expresión, concientización e irradiación.
· Conectar con la alegría, el disfrute y la presencia plena.
· Explorar polaridades corporales y emocionales.
Las sesiones comenzaron siendo de 45 a 60 minutos y, según necesidades, se fueron adaptando a aproximadamente a 30 minutos.
A lo largo del proceso he observado cambios: algunos/as usuarios/as comenzaron a autorregularse, expresan más sus emociones, solicitaron espacios individuales cuando lo necesitan, compartieron aspectos personales y familiares. Incluso un usuario que nunca salía del taller comenzó a participar del espacio donde desarrollaba las sesiones para acudir a Música. Para ellos es un lugar de dignidad, libertad, expresión y presencia. Un espacio donde pueden SER sin juicio.
Mensajes del Agua: una experiencia compartida
En junio participamos en la muestra de Danza y Coreografía con otros Centros Ocupacionales de la isla con una propuesta inspirada en la canción Mensajes del Agua de Macaco.
Trabajamos la metáfora de las gotas de agua: cada persona como una gota única que, al unirse, forma una marea. Utilizamos movimientos centrípetos y centrífugos, agrupamientos pequeños y expansiones al gran grupo, integrando la energía del Sistema Río Abierto en una coreografía accesible y expresiva.
El cierre fue un gesto colectivo hacia el público:
«Somos una marea de gente, todos diferentes, remando al mismo compás».
Ese instante unió a familias, personal y participantes en una emoción común: la belleza de moverse junt@s y cantar al unísono, desde la autenticidad y el respeto.
Guardamos también en el corazón la presencia de un usuario que recientemente nos ha dejado y ya no está entre nosotr@s, pero su ritmo y sonido siguen resonando en nuestra memoria.
El Movimiento Vital Expresivo para mí ha demostrado ser un lenguaje accesible, terapéutico y humano para este colectivo. Además, ofrece un espacio donde expresarse sin juicio, conectar con su cuerpo, regular sus emociones y sentirse parte de algo mayor. Nos recuerda que el movimiento auténtico siempre nace desde la verdad interna.

Fátima Rodríguez
Formada en Río Abierto Canarias
649 151 770
essensu44@gmail.com
