La primera sorpresa al encaminar la formación de Río Abierto, un recorrido de tres años enfocado a la terapia psicocorporal y transpersonal a través del movimiento y con una presencia significativa de la danza y el masaje, es la alegría que interviene y que inspira y guía en gran medida todos los trabajos. Enseguida llega otra sorpresa, quizá aún más benéfica que la anterior, y tiene que ver con el efecto del recorrido, desde la primerísima fase, en el mundo de todos los días.

Con el foco puesto hacia el bienestar a todos los niveles -hacia la salud entendida de manera global: fisicoenergética, emocional, mental, espiritual…- la formación como Coordinador/a en movimiento y terapia psicocorporal y transpersonal para el desarrollo armónico,  es enormemente viviencial y para cada quien tiene un punto de apoyo en su potencial natural; la idea de desplegar el ser, de habitar quien realmente es cada un@ pivota de principio a fin en la intención de cada formador.

El equipo de formadores multidisciplinar y en permanente desarrollo y crecimiento que dirige la artista y terapeuta Graciela Figueroa, tiene su vocación y su propósito tocados por una visión tan completa del ser humano que da pleno sentido al lema que alude a cuidar el cuerpo y a escuchar el corazón, para en definitiva desplegar el ser. Más que un lema es toda una apuesta al desarrollo humano que concibe esta escuela cuya fundación debemos a la argentina María Adela Palcos, hace ahora 52 años en Buenos Aires.

Mirando esa referencia temporal y recordando la historia reciente, es fácil hacer valer la cualidad pionera de los métodos de Río Abierto en su consideración del cuerpo como receptáculo de todo tipo de impactos y también como fuente de liberación de cotas cada vez más saludables a todos los niveles.

El trabajo con la postura corporal, con el contacto y con la activación de la circulación para desbloquear malestares son, más que atenciones que siempre pueden tener efecto inmediato, verdaderas estrategias de sanación con consecuencias definitivas en la liberación de patrones limitantes en todos los niveles del ser.

La concepción del ser humano como un todo único llamado a habitarse en todo su potencial, e imbricado a su vez en una totalidad mayor, son pilares básicos de un trabajo cuyo recorrido se basa a veces en dinámicas-juego cuya liviandad es clave para la profundidad que alcanzan.

La trinidad que ya Platón diferenció como almas y que ahora pueden nombrarse como inteligencia activa, amor-sabiduría, y volundad de vida, o los siete centros energéticos que miles de años atrás la filosofía ayurvédica llamó chakras son solo algunos de los abordajes en los que se apoya este sistema, una de cuyas mayores sorpresas de todas las que van desgranándose, es que abarca sin contradicción todos los grandes conocimientos de todos los tiempos.

En palabras de Graciela Figueroa durante la última presentación de la formación en medio del taller anual La Semana del Encuentro, al que acudieron ochenta personas en Aluenda , “todas las enseñanzas alojan la grandeza”. Quizá la nota clave de Río Abierto sea su vocación de que cada uno de nosotros alojemos también la grandeza, por el camino de simplemente encarnar quien realmente somos.

www.rioabierto.es

Lola Bastos, en Madrid, a 4 de agosto.