Movimiento, masaje, poesía, danza, risoterapia, arquetipos, sueños, constelaciones, clown… así hasta casi medio centenar de talleres y ponencias –por ponerlos delante de un sinfín de actividades artísticas y espectáculos de toda índole– configuraron un programa repartido por varios lugares de Montevideo para alegría de todos cuantos quisieron acercarse a conocer las propuestas del 11º Congreso Internacional de Río Abierto, que se abrió en la capital uruguaya con un “lleno hasta la bandera”, después de la preciosa convivencia en Piriápolis en la fase del congreso reservada a instructores y estudiantes avanzados.

Fueron tres días para tod@s, con talleres simultáneos -hasta seis a la vez-, a cargo de instructores llegados de varios países, que concluyeron con una clase magistral de la directora de Río Abierto Uruguay -y España–  Graciela Figueroa -a su vez rubricada con una danza-duelo  entre ella y la fundadora de la escuela hace más de cincuenta años, María Adela Palcos,  para finalmente explosionar en toda la alegría de un candombe inesperado, que irrumpió en la sala del hotel Dazzer en la bulliciosa y alegre avenida 21 de Setiembre de Montevideo, en la sala dedicada a los talleres más nutridos del congreso, donde el día de cierre ya no cabía un alifler.

Para entonces, ya sabíamos que el próximo Congreso, en 2020, será en Rusia, y aún estaban vivos los aplausos que se fueron sucediendo en el breve turno de intervenciones, después de la ovación cerrada que se llevó la exitosa organización del encuentro, que coordinó Anainés Belbussi con el apoyo de Paula Pérez.

Entreveraron las jornadas de trabajo, desde performances sorpresivas a cargo de grupos de alumnos y/o instructores del Espacio de Desarrollo Armónico, engarzando las propuestas, hasta un recital-espectáculo de los magníficos Berta Pereira y Pollo Piriz, pasando por un coro de voces masculinas, monólogos, espectáculos de acrobacia, piezas teatrales, muestras de contact, de danza africana o ballet clásico, entre otras, en su mayoría en la Fundación por la Paz Graciela Figueroa. Pero aún quedaba, mientras se sucedía una maratoniana reunión de los directores de todos los países, una semana entera de clases abiertas en el Espacio de Desarrollo Armónico -una oportunidad increíble para conocer la oferta programada cada día en ese centro lleno de corazón- antes del viaje al Parque Natural de Cabo Polonio, -aventura ésta que merece mención aparte.

En el puro ecuador de esta parte abierta del congreso, el singular, espacioso y abierto “Patio andaluz” del Parque Rodó de la capital uruguaya fue escenario de la actividad más abierta de todas y que concitó también a espontáneos y transeúntes. Con el apoyo de un magnífico equipo de música y un sol por momentos refulgente, la alegría se adueñó del lugar y se expandía en todas las direcciones en una suerte de pulso de un único corazón radiante.

Fueron días inabarcables, literalmente, dada la simultaneidad de las actividades en los diversos puntos de la ciudad. Muchos habríamos dado algo valioso por tener el don de la ubicuidad y no tener que excluir tantas actividades a cada paso. Lo que por momentos parecía extenuarnos, se transmutaba en alegría y en una suerte de fuerza redoblada, hecha de entusiasmo y de comunión con todos.

El congreso en Montevideo -para algunos la continuación expansiva de lo que traíamos de Piriápolis- arrancó a mediodía de la mano de Maria Adela Palcos, con una clase magistral en el pleno sentido de la palabra, que nos permitió reordenarnos física y emocionalmente, y que dio paso a cinco actividades simultáneas: desde el taller de risoterapia de Paula Vargas, venida de Francia, hasta el de Letra viva: taller de Cuerpo, Poesía y Movimiento a cargo de los argentinos Laura Fuksman y Nicolás Pinkus, la primera hora de la tarde del día 2 de noviembre se completó con las propuestas del italiano Guiseppe Facci, Milano-Venezia senza biglietto, y de la canaria Luisa Nuez titulado Música en cuerpo y alma. Por su parte, al mismo tiempo Denise Doriguello y Marinela Carneiro ofrecieron un taller titulado Somos maestros a reger a nossa própria vida estamos cientes de realidade que criamos?

Ese primer día, que acabó a las diez de la noche, continuó con las ponencias Columna vertebral, Eje de apoyo central. a cargo de Rosa Segura,  Historia natural de los movimientos humanos. Guzmán Schroeder; y los talleres Encontrarse con el maestro interno, por la rusa Elvira Mullagalleva; La voz de la emoción, con los argentinos Fernanda Paradella y Leonardo Piatti, Ritmo interno em armonía com a Terra, con los brasileños -de Campinas concretamente- Jaime Oliveira Santos y Manuela Figueiredo, Música en movimiento, un espacio de experimentación, con Jimena Cadranel; Las raíces del corazón (Desde la Tierra hacia la humanidad), con Maud D´Angelo, venida de FranciaLa gratitud, camino al Amor, con la española Silvia Beatriz Brun.

Las salas del Espacio que dirige Graciela Figueroa -Espacio de Desarrollo Armónico- y de la Fundación por la Paz que lleva su nombre, así como el Centro Carlos Bernués y el Hotel Dazzer para los talleres más numerosos se repartieron los talleres esos tres días de los que el día central, el sábado 3 de diciembre fue un verdadero maratón que comenzó a las nueve y media de la mañana y acabó doce horas después, en cuatro turnos de talleres -hasta seis a la vez, de buena mañana.

Abrieron brecha ese día la ponencia de Pilar Iranzo, de Tarragona (España) Cómo evaluamos el desarrollo en la formación “personal”, y los talleres Oceanando, con Betlem Casanova, de Deltebre (Catalunya); Masaje, movimiento y expresión, con Sonia Wolf, de Montevideo; Mäos e Linguas, arte e vida, saúde coletiva: percepçao sutil e toque criador, con Laura Pozzana, de Río de Janeiro; Dar y recibir, un intercambio en movimiento, por Patricia Cardoso e Ingrid Ambros, de Buenos Aires, y una propuesta de constelaciones familiares centrada en el éxito a cargo del español Ramiro García

.A continuación, las ponencias Una nueva pedagogía del cuerpo. Dispositivo escolar a nivel enseñanza secundaria, a cargo de Ana María Figuls, de Buenos Aires, y El lenguaje del alma a través del cuerpo, de Silvia Beatriz Brun, se simultanearon con los talleres de Iniciación al Clown, de Claudia Frantz y Adriana Duval, de Buenos Aires, y de Amor en acción, a cargo de Armando García Núñez, y de Tarot y movimiento, con Lola Bastos -ambos llegados de Madrid.

Tras la preciosa sesión en el Parque Rodó en la hora central del día central, la tarde arrancó con Donde el corazón late, por Marta PIneda, de Girona (España), Creoarmodanzo, con Daniela Pássaro, Yvonne Pahlen y Lito Eguren, de Montevideo; 1-1=0 y 1+1= más que dos con Betlem Casanova, de Deltebre (Catalunya), y Raúl Echeverría de Montevideo, La gran elección, un salto para el nuevo tiempo, con los brasileños de Sao Paulo  Andrea Lopes Lima, Luiza Amaral y Sergio Frug.

.Raices en movimiento, de Olga Sanz Cubero, de Castellón (España), Mi energía, un preciado tesoro, de los argentinos Alberto Alio y Daniel Kasztelan, Vocé é um de nos, a cargo de Maristela de André y Andrea Lima, de Sao Paulo (Brasil); Una experiencia con los mensajes de nuestros sueños, con Graciela Andaluz, de Islas Canarias. España, y Habitando el cuerpo, con Adela Scalabrino, de Montevideo fueron los talleres que con los que arrancó esa preciosa tarde de sábado, y que se completó con el último turno, ya entrada la noche.

La ponencia-mesa redonda Cinéfilos en acción, a cargo de los porteños Gabriela Horischnik, Cristina Laino, Cecilia E. Baamonde y Nicolás Pinkus transcurrió mientras en el resto de salas se celebraban los talleres En mi propia piel: con Hugo Ladisa, Julia Contín y Adriana Falvich, de Buenos Aires; A linguagem do corpo, de Silvana Figueiredo Do Nascimento y Luiza Amaral (Brasil), y Como pez en el agua, a cargo de Pedro González Rojas, así como una sesión de Vital dance, facilitada por Joan Amigó.

El domingo, con ese sol de primavera y en medio de lo que más parecía una borrachera de bienestar físico y de conexión con todo y con todos, sabíamos que estábamos redondeando el programa, pero cada actividad volvía a invitar de tal modo a entrar en el no tiempo, que casi nos coge de sorpresa el taller de cierre. Los cuatro talleres de entre los que se podía escoger esa mañana fueron: Abrir el corazón, abrazar el miedo, de la argentina Andrea Alejandra Núñez; Coaching y movimiento para reconocer tu potencial, con Mar Asunción Higueras; Jugar por jugar, por Natalia Díaz Challiol, Maria Eva Woll y Debbie Rosenberg, de Buenos Aires, así como Ludus Dança, a cargo de Marilia Felippe, de Brasil

El duelo en danza entre Graciela Figueroa y María Adela Palcos con el que concluyó la masterclass de cierre -un taller sanador, liberador e integrador- permitió una explosión de risas y alegría que fue rubricada, después de un pequeño turno de palabras, por la irrupción de un candombe extraordinario cuyo ritmo, unido a todo lo demás, acompañó las despedidas y dejó en el aire una vibración que parecía no acabar nunca, hasta bien entrada la noche.

Mención aparte merece también la muestra de artes escénicas con la que nos recibió Montevideo al llegar de Piriápolis. y que continuó como cierre esa misma noche de domingo perfecto: Teatro, performances, danza contemporánea, danza aérea, clown, danza-armonización-creación, danza afroamericana, danza-contacto, danza folklore… La creatividad empleada, la sabiduría compartida, la generosidad expresiva y la profundidad de los trabajos, dieron a la muestra una altura y una calidad que sin duda seguimos paladeando pasadas varias semanas y es muy seguro que ya se ha hecho un sitio para siempre en nuestra memoria. Gracias, Montevideo, por tanto arte, por tanta hospitalidad, por tanta paz… Gracias por tantísimo…

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